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Andrómeda encadenada a una roca de Gustave Doré |
La roca también nota el viento que pasa arañándola, llevándose consigo parte de ella de un modo tan sutil que es difícil creer. Él la desgasta, la deforma suavemente, la lleva a donde quiere porque ahora es suya, es parte de él, y hará con ella lo que quiera. La admira, por eso necesita poseerla, le pide que confíe para poder arrastrarla y luego la deja caer. La roca aguanta lo que sea por mezclarse con el viento. Terminará en la playa convertida en arena como otras muchas rocas. Pero a ella no le importa porque todo pasa como si fuera una caricia.
El día en que las rocas se muevan, el viento será aire y temblará la tierra.
Y pasa el tiempo, y te das cuentas de que las cosas sólo pasan una vez en la vida, y aunque esperes el resto de tu vida a que vuelva a ser como aquella vez que viviste nunca volverá ser igual, ya no encuentraras la armonía y serenidad que sentiste, no se sí volverás a encontrar la felicidad o un estímulo parecido, pero esperas y pasa el tiempo, y todo se vuelve frio, muy frio. podrás olvidar mi nombre, podrás olvidar mis besos pero nunca, nunca podrás olvidar mi recuerdo.
ResponderEliminarya no tiene misterio aran!
**Tú serás completamente libre cuando sepas amar sin juzga^r**
...pero a ella no le importa porque todo pasa como si fuera una caricia.
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