lunes, 18 de noviembre de 2019

El tiempo cambia contigo


Fotograma del videoclip Bikini de Carlos Sadness


Cuando te enfureces, truena. 
Cuando lloras, llueve. 
Cuando dudas de esa forma tan melancólica, las nubes invaden nuestra casa.

Aquel día no tronaba, ni llovía, ni nublaba, pero todo nuestro mundo comenzó a congelarse. 
Desde el suelo, hasta el techo, así como el aire que respirábamos se solidificaba tan fríamente que apenas podía moverme.
Sin embargo, lo conseguí, poniendo todo mi empeño logré llegar a ti y en un abrazo te atrapé.

Sólo una leve sonrisa tuya fue capaz de derretirlo todo y sumergirnos en un mar que pronto quedó en calma.







Inspirado por la frase "El día que estuviste tan triste la Rambla se congeló" de Carlos Sadness en la canción Bikini.



domingo, 10 de febrero de 2019

El mundo es un conejo




Cuando una persona crece en la piel del conejo, sin plantearse qué se ve desde la punta de los pelos, y su existencia es lo suficientemente insignificante como para preocuparse de una frontera abstracta, construida únicamente en las mentes de estrategas de la economía y el poder, es fácil que se crea cualquier cuento, puesto que este estará contado con un denominador común, el odio y el miedo por lo que no cuadra en su milímetro cuadrado de piel de conejo, y esto es algo que siempre ha unido mucho.


Señoras y señores,  no hace falta imponer a los demás su forma de vida para estar orgullosa de ella.





viernes, 7 de agosto de 2015

"No sé si vengo de ti o voy"

Corríamos hasta el último rincón de la ciudad, donde la luna nos alumbraba como un foco, no se expandía por el suelo, no se lo permitíamos, nos daba de lleno en la cara y bajaba por el cuerpo. Nadie más que ella nos miraba y nos cubría.

Pero esta vez sólo te alumbró a ti. Tan bello estabas, sobrio, soñando con los pies en la tierra. Fui hacia ti, hacia tu foco, lo único que veía, cuando comenzaste a andar y contigo avanzó la luz. Por más que yo me acercase, no salía de la sombra, sin alcanzarte.


Ese día fue para siempre y ya no sé si vengo de ti o voy.


P.D.: un guiño para ti, Javier, que te sigo llorando en lo oculto.



Por Marcos Torres (Qué bonito lo hiciste)











miércoles, 17 de junio de 2015

La guarrada que nos hizo Henry

"Gaz metal", recuperado de: elperromorao.com (quien sea el artista que lo diga)

Por fin me di cuenta, Henry, que quitando los pactos secretos que te traías con tu pájaro azul, lo único que escribías era un montón de mierda. Una guarrada que cubría la realidad demasiado corta para tus expectativas, donde necesitabas más, y no tenías. Por eso tantas putas, tantas peleas, borrachos, heridas y sangre. Pero nada más. No nos diste una salida. Sólo alguien revelándose contra la limpieza del mundo cubriéndose, como digo, de mierda. 

Eso fue lo que fascinó de ti a la gente que se identificaba en ese grito de socorro, por no querer ser simple, ordinario, del montón, y a la vez, irremediablemente, serlo. Arrastrados todos por esta realidad patéticamente pulcra.  Nos dimos cuenta en algún momento de que así era este pacto no establecido. Simplemente tú no lo aceptaste, lo llevaste al extremo, y le llamaste ser artista, y escribiste sobre eso dentro de una coraza, que se reducía a penes ensangrentados en jarrones, alguien miserable llevando cartas y perdiendo empleos, el hipódromo para sobrevivir, y mil mujeres destrozadas por dentro y por fuera. Pero no nos diste ni una sola explicación. Quizá dentro de tu grandeza, ni siquiera la tenías.

Ahora te digo que yo me cago en ti también, Bukowski. Eso es lo que te hubiese gustado escuchar, eso es lo que no te diría alguien al que odiabas con toda tu alma. Por reafirmarnos que el mundo es una trampa hermética y no dar más solución que volvernos como tú. Que en parte te doblegaste. Yo me niego. 

Ojalá estuvieses vivo para desearte que te pudrieras. Pero sobre todo, ojalá estuvieses vivo. 






domingo, 1 de junio de 2014

Desde una terraza salmantina





Dicen que valoramos lo que queremos una vez que lo perdemos, pero cuando salgo a mi terraza solo me dan ganas de agradecer, no sé exactamente a quien, el poder apreciar con mis propios ojos la ciudad que tengo delante.

No solo apreciamos lo que ya no tenemos, también nos damos cuenta de lo que apreciamos cuando lo que tenemos enfrente es tan hermoso como antagónicamente doloroso es perder algo que amamos.

Últimamente pasan ambas cosas, la tenemos y la vamos a perder.


Salamanca, voy a echarte mucho de menos. Comienzan las despedidas…













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