sábado, 20 de noviembre de 2010

Psicología saludable de la salud



Si te duele el codo, la clavícula o el estomago acudes al hospital para que el médico, con sus conocimientos previos, te indique qué hacer para curarte o mejorar tu salud.
            Pero, ¿qué pasa si lo que te duele es el ánimo, la concentración, las ganas de vivir, puede que las relaciones sociales o tu realidad en general? Debieras acudir a un hospital también pero allí no habrá nadie que pueda ayudarte porque la gente que con sus conocimientos previos podría mejorar tu salud estará mirando como entras por la puerta del hospital desde la p. calle.
           
            Porque aquí solemos estar retrasados en reconocer lo importante del desarrollo y esta vez no íbamos a ser menos.
            Porque lo que se sale del futbol y los toros da pereza entenderlo, y, si no molesta mucho, es mejor dejarlo estar.
            Porque el cambio significa perder el control y lo a gusto que estamos como estamos los que estamos bien.

            QUEREMOS QUE LOS PSICOLOGOS SEAN RECONOCIDOS COMO PROFESIONALES DE LA SALUD. BASTA DE EXCUSAS Y MIEDOS.

martes, 9 de noviembre de 2010

Cambiando


No somos robots, decididamente no.
La persona, cuando aprende, cambia y es que hay que aprender a ser  mejor gente para cambiar. Cualquiera que se desdoble de la naturaleza egocéntrica humana se daría cuenta.
El cambio te enseña, el cambio te aporta, el cambio te mueve y te saca a bailar. Te hace ser diferente de quien eras y te despierta del sueño en el que estabas para empujarte contra lo real que es la vivencia de lo bueno. Te hace desarrollarte en lo que te apetece y luego hace que el esfuerzo que pusiste en ello se te devuelva a través de la satisfacción que da el avance.
“¡¿Y qué pasa si me atrevo y pierdo?!”  Es mejor cambiar para mal que no cambiar para nada.
Aprende, no seas robot.



Aquí empieza verdaderamente este blog que me da más libertad a la hora de soltar cosas, todas las entradas anteriores están pasadas de www.fotolog.com/mihuecosineco .

Duérmete ya (08/11/10)


Duerme mendigo, duérmete ya, que la noche fría está llegando y cuando la luna le indique el camino te atrapará para siempre.

Duerme pobre, duérmete ya, que las aceras ya nada pueden robarte, la pena ni los perros la quieren y el miedo se irá de la mano de las sombras.

Duerme hombre de trapos, duérmete ya, que el sueño y el whisky harán de tu piel un manto de calor y olvidarás que no sientes las manos.

Duerme famélico cuerpo, duérmete ya, que el vacío de tu estomago no duele más que el desamparo de saberte solo, sin nadie.

Duerme amor mío, duérmete ya, que mañana esto será mentira y no habrá mundo en el que nadie viva así como tú.



El que nada tenía por fin se durmió pero no pudo despertar para ver la nueva vida que le habían prometido y que no existía.

Camino de miguitas (03/11/10)


Hoy no corro. Busco a quien me persigue pisándome los talones, pero es imposible cazar al deseo de la nostalgia aunque la roces con la punta de los dedos de los pies. El pasado nunca te mira a la cara, ni es claro, de lo que tiene te deja una parte que vas tirando como miguitas de pan para que te siga hasta que te quedas sin nada, bueno sí, la parte de la parte de la parte de una miguita pequeñita se pierde por el laberinto de tus sesos y se esconde en un rincón, algún día quizá se te revele por sorpresa pero no intentes encontrarla.


Hoy descanso. Ya empujé bastante ayer hasta que logré lo que quise, estuvo bien y ahora… ahora lo quiero otra vez, y mejor, pero tú te quedaste en ese día y yo no puedo retroceder, eso no está inventado todavía. Miro por todas partes pero encuentro que sigue siendo hoy, y mañana no será ayer, así que nada.


Hoy concluyo. Yo ya no puedo cazarte pero si despiertas podrás andar más rápido porque yo no corro. Yo ya casi no me acuerdo de nada, pero si recoges las migas que fui tirando, y me encuentras donde esté olvidaré como se olvida y pillaremos el tiempo al mismo ritmo. De lo contrario las migas se las comerá el viento. O yo, si me entra hambre de tanto esperar.








Dedicado a M.S. (Que no creo, pero por si lo lees)

Escondida (18/10/10)


¡Shhh! Que estoy jugando al escondite con el destino y todavía no me ha encontrado.

Me buscó en una iglesia llena de gente bien arreglada, donde un cura tieso y un hombre trajeao esperaban inquietos a que llegara alguien. Allí no me encontró.

Me buscó en una hipoteca conjunta a plazos durante 40 años para pagar un piso cualquiera en cualquier barrio con habitación para el niño incluida. Allí tampoco me encontró.

Me buscó en un sábado casero viendo una película moderna, de estas americanadas, solo por pasar el rato, que no contaba nada nuevo y pensando en todo lo que pude haber hecho y no hice. Allí espero que no me encontrase.

Porque yo estoy aquí escondida, detrás de unas ganas tremendas por salir y descubrir todo lo que se venga; detrás de lecturas y experiencias que me llevarán a otras; detrás de una piel de 19 años con el futuro por delante.


Así que, Destino, tardarás en encontrarme.

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